
Total que en estas llegó el partido y el Real Madrid vivió una olla a presión en Gijón. Con unas gradas repletas de alto voltaje animando a los sportinguistas, el Real Madrid tuvo que esperar al minuto 82 para encontrar el camino del gol gracias a un rechazo que aprovechó Higuain. Hasta ese instante los madridistas vivieron un infierno porque el Sporting se empleó a tope, al borde de lo permitido en el reglamento en algunos casos y el Real Madrid fue a la guerra.
No le importó batirse a golpes a ver quien daba más. Le echó un par, como el Sporting, y sí ganó fue sólo porque en ataque tiene más pegada. No por otra cosa, porque a ocasiones de goles claras estuvieron más o menos ambos a la par. La única diferencia fue esa. La pegada madridista y los guantes de Iker Casillas al final del partido con una parada milagrosa. En definitiva, el Real Madrid se llevó los tres puntos que más le han costado de la temporada y sigue líder con unos números casi perfectos: 9 victorias y 2 empates en lo que es el debut de un Mourinho que se convierte en el técnico debutante con mejores registros del campeonato español.
La casta quedó demostrada que la tiene el líder, pero en este tipo de partidos hay que buscar otros caminos, otras vías de ganar que no sean el fútbol tan directo. Özil o Di María no están hechos para estas cosas. A ambos apenas se les vio, pasaron desapercibidos. Habrá tomado Mou nota de lo que no debe hacer en campos enemigos similares a los de Gijón como son San Mamés y Pamplona.
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